Daniel Zamudio se ha ido. Finalmente los médicos no pudieron hacer nada más por salvarlo. Las heridas eran demasiado graves; los atacantes, demasiado salvajes. Los demás asistimos, demasiado impotentes. Todo, es demasiado. Incluso el odio con que golpearon a Daniel.

También es demasiado injusto que, una vez más, tengamos que presenciar un acto de violencia de este tenor, una muerte sin sentido, por discriminación, por homofobia, por intolerancia, porque unos no sean capaces de aceptar que hay diversidad sexual.

Y entonces me asaltan las preguntas. ¿En qué mundo vivimos? Todos los días nos levantamos, nos preparamos para ir a trabajar (si somos afortunados), trabajamos, estamos en familia, salimos con amigos,… toda una rutina sin saber que, entre nosotros, en nuestra sociedad, hay ciertas personas que caminan libremente, pero que son capaces de dar una brutal paliza a un joven de 24 años, y encima, recrearse en ello mientras lo están haciendo. Indudablemente algo hemos hecho mal, padres, educadores, políticos, sociedad en general, cuando los autores de la brutal paliza a Daniel son, además, jóvenes. Concretamente, un grupo de jóvenes (supuestamente) neonazis. ¿No se podía haber evitado? ¿Cómo se han formado las mentes de estos jóvenes? ¿Qué valores humanos se les ha inculcado o qué pasó para que los perdieran? ¿Es necesario que se produzcan hechos como éste para que la sociedad reaccione ante la homofobia?

Sí porque, aunque tarde, al menos reaccionamos. Tarde, porque Daniel no está ya entre nosotros, sólo en los corazones y en los recuerdos de aquellos que le quisieron, que le conocieron. Los demás sólo nos queda el recuerdo de unas fotos y la forma tan violenta en que murió; y, por supuesto, el enfado, la impotencia. Reaccionamos, -lo que me da esperanzas para seguir creyendo que no todo está perdido-, y a distintos niveles.

Reacciona la ONU, cuando su Secretario General, Ban Ki-moon declara que las leyes discriminatorias, prácticas y actos de violencia contra las personas en razón de su orientación sexual o identidad de género, son una “tragedia monumental para las personas afectadas” y una “mancha en nuestra conciencia colectiva”.  Reaccionan las autoridades chilenas, cuyos ministros de Interior, Rodrigo Hinzpeter, y de Salud, Jaime Mañalich, hacen declaraciones públicas en el mismo sentido condenando la barbarie. Y reacciona así, el alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett. Y el Presidente de este país, Sebastián Piñera.

Reaccionan los medios de comunicación, locales, nacionales e internacionales, haciéndose eco de lo sucedido, y recogiendo las declaraciones de los políticos, de las asociaciones y organizaciones en defensa del colectivo LGTB, las reacciones de la población chilena,… y dedican columnas y editoriales que presionan, en cierto modo, a los políticos y jueces que, en definitiva, son los máximos responsables de evitar que actos como éste sucedan o puedan volver a repetirse.

Sí, ante un acto homofóbico como éste, todos reaccionamos. Pero “a toro pasado”, como se suele decir, que es lo más triste. Y reaccionamos, nos enfadamos, ¿pero actuamos? Yo creo que no, sinceramente, o no lo suficiente. Si no, ¿cómo se explica que lleve siete años discutiéndose en el Congreso Chileno una ley antidiscriminación que pretende sancionar la incitación al odio? ¿Cómo no ha habido una manifestación de la población chilena a favor de la norma? El ministro chileno de Interior, Hinzpeter, ya ha declarado que buscará "poner urgencia" a dicha norma. Y aquí otra pregunta más. ¿Pasada la presión mediática y social, seguirán en Chile adelante con la norma? Quiero pensar que sí, que la muerte de Daniel Zamudio al menos habrá servido para algo.

Las noticias tienen una vida muy corta, y hechos de más actualidad vendrán a desplazar lo ocurrido a Daniel Zamudio en los medios. Pero nosotros, las personas, no somos como los medios, tenemos esos recuerdos. Quizás el día de mañana, nos enfrentemos a una situación en la que tengamos que defender a un familiar, a un amigo, a un desconocido, y actuar para evitar que otra injusticia, otro acto de discriminación u homofobia, se produzca. Si dicho día llega, seamos valientes, actuemos.

Desde aquí mi más cariñoso adiós, a Daniel, y mi sincero apoyo a su familia.

 

Annie Moneth

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Respuestas a esta discusión

La noticia creo que nos ha llegado a todos y como siempre,cada uno,la habremos interiorizado a nuestra personal manera. Cualquier modo de injusticia, cualquiera, es deleznable,nos debe producir un rechazo inmediato entre otras cosas,porque a todos nos puede ocurrir que nos acusen injustamente y nos aparten por cualquier diferencia que hagamos,digamos o defendamos en algún momento de nuestra vida y porque es una injusticia en sí no ver que somos diferentes desde que nacemos,cada uno tiene derecho a ser quien es,a que nadie le cuestione sea por raza, ideología o sexualidad.Eso define a la persona y nadie puede dejar de ser quien es.
El último párrafo me ha parecido de una claridad inmensa ya que definitivamente en nuestros dias, lo de: Las noticias tienen una vida muy corta, es LA VERDAD, y también me alienta el que las personas tenemos recuerdos,estos van quedando y definitivamente espero que vayan siendo los que terminen porque todos vean que estas injusticias y barbaridades no tienen razón de ser. 
Un saludo a todos y espero que sea de algún modo útil mi pequeña reflexión.Gracias. 

Es una pena que personas asi se comporten como animales .

Queson de mente cerreda y llena de perjuicios ,esperando que no vuelva a pasar .

Y todo mi apoyo y cariño para la familia .

Que tu alma encuentre la paz y el amor , que no encontraste en la tierra .

Besos

Me parece increíble que en pleno siglo XXI, cuando la civilización está tan avanzada, se realicen tales actos de crueldad: matar a un chico porque es gay. Muchas veces he pensado: ¿Y si YO hubiera sido gay, o bisexual, o transexual? ¡Ajjj! ¿Cómo te pueden gustar las mujeres? ¡Ajjj! ¿Te gustan de los dos? ¡Ajjj! ¡Pareces una marimacho! Ya, bueno, como que tus calzoncillos agujereados son mejores que mi tanga ultra sexy. Sería terrible tener que vivir en esa asquerosa sociedad que te margina porque no cumples lo que te han impuesto. Y no sólo marginar, sino MATAR. Porque dime tú, ¿a quién demonios le importa quién me gusta o con quién duermo? ¿Te molesta que me atraigan personas del mismo sexo? Pues no me mires. Pero no, precisamente me tienes que matar. ¿Acaso hago que te sientas inseguro por mis preferencias sexuales? ¿O te doy asco? Más asco me das tú, que te comes los mocos. ¡Joder, qué asco! ¿Y si mi hija, cuando crezca, descubre que es lesbiana? ¿Cuánto dolor sentiremos, tanto ella como toda la familia, si alguien la rechaza por eso? No es suficiente tener que vivir en un mundo en el que no puedo encontrar un trabajo, no poder comprarme una casa, arruinarme al hacer la compra, la gasolina, la luz…, no poder permitirme tener una vida plena, no. Me tienen que matar porque prefiero personas de mi mismo sexo. Vaya. Creo que voy a unirme a Hael en la sección “gruñidos”. Porque me mata que un chico haya sido asesinado de esa manera a manos de otros chicos. Nazis, intolerantes, ignorantes, mala gente… lo que sean. Han maltratado a un chico de una manera grotesca y éste ha estado más o menos un mes, UN MES en coma, joder. ¿A dónde vamos? ¿Cómo es que los seres humanos no estamos más arropados? Me siento asqueada, asustada, frustrada, enfadada y muchas más …adas. Espero que esta joven vida truncada haya servido para algo, aunque lo dudo. RIP, Daniel Zamudio.

 

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