Hoy se cumplen siete años de la muerte de Francisco (Paco) Vidarte.

Paco nació en Sevilla, el 1 de marzo de 1970. Se definía a sí mismo como LGTBQ (lesbiano, gay, transexual, bisexual o queer, raro en inglés). Cualquier calificativo que indicara que no se conformaba con ser parte de una minoría domesticada cuadraba con Paco Vidarte, filósofo e ideólogo del movimiento gay que falleció el 29 de enero de 2008 en Madrid, víctima de un linfoma relacionado con la infección por VIH. Vidarte tenía 37 años.

Licenciado en Filosofía (Premio Extraordinario de Licenciatura) por la Universidad Pontificia de Comillas (UPC, Madrid), Máster en Teoría Psicoanalítica por la Universidad Complutense de Madrid, y doctor de Filosofía (Premio Extraordinario de Doctorado) por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) el 27 de noviembre de 1998 con un trabajo sobre Jacques Derrida.

Desde 2002 hasta su fallecimiento, Vidarte ejercía como Profesor Titular del Departamento de Filosofía de la Facultad de Filosofía de la UNED. Impartió cursos y seminarios sobre teoría queer, Derrida y pensamiento francés contemporáneo. Escribió y tradujo más de 20 libros y artículos sobre estos temas. Participó en ponencias, congresos y seminarios filosóficos internacionales.

Él fue el primero en llevar a la universidad, concretamente a la UNED, los estudios queer. Pero, sobre todo, desde mediados de los años noventa del siglo XX, cuando participó en la Radical Gai, fue un militante inconformista de todos los movimientos que luchan para que quienes se sienten diferentes tengan su sitio en la sociedad sin necesidad de plegarse a ella, en una convivencia difícil y libre a la vez.

Después de las reformas legislativas del Gobierno socialista en España, Vidarte centró sus últimos esfuerzos en transmitir la idea de que la lucha de gais, lesbianas, transexuales, bisexuales o raros no acababa con el matrimonio. Fue éste el mensaje de su último libro, Ética marica (Egales, 2007), un intento de mantener vivo el movimiento LGTBQ del futuro.

Si nos parece evidente e indiscutible que a todo hetero se le debe exigir que no sea homófobo, ¿acaso a nosotras nos basta con ser lesbianas para que ya nadie tenga derecho a exigirnos nada?, ¿basta con ser trans para tener el cielo de la militancia ganado?, ¿basta con ser marica para que nadie pueda exigirnos ya ningún tipo de compromiso ni de solidaridad? ¿Constituye una justificación suficiente el hecho de ser gay para no tener que asumir más responsabilidades con la sociedad ni con otro tipo de injusticias que nada tienen que ver con la homofobia? Soy marica, luego estoy salvada. Soy marica, pero me caso. Soy marica, luego exenta de ser solidaria. Soy marica, luego justificada para no preocuparme más que de mi culo. No basta con ser marica para que tu existencia esté justificada. No basta con ser marica para que se te considere un tío legal. No basta con ser pobre, negro, bollera, parado, trans, proleta, sin techo para poder pasar del resto de la gente porque bastante tenemos con ser negros, pobres, maricas como para preocuparnos por los demás, aparte de que no se metan con nosotros. No basta con que te pisen el cuello por maricón o por negro para que tú encuentres justificado pisar por tu parte otros cuellos más débiles que el tuyo, o igualmente vulnerables, sólo que por otros motivos. No basta con ser trans o bollera para poder comportarte sin complejos como una auténtica hija de perra y pisar a otras trans, a otras bolleras, a otros emigrantes porque en algún aspecto de la vida te encuentras por encima de ellos. Que te pisen el cuello por maricón no es justificación para que, como maricón, le pises el cuello a la ecuatoriana que limpia tu casa.

Si algo así como una Ética LGTBQ es pensable y deseable, ha de partir del hecho de que la lucha contra la homofobia no puede darse aisladamente haciendo abstracción del resto de injusticias sociales y de discriminaciones, sino que la lucha contra la homofobia sólo es posible y realmente eficaz dentro de una constelación de luchas conjuntas solidarias en contra de cualquier forma de opresión, marginación, persecución y discriminación. Repito. No por caridad. No porque se nos exija ser más buena gente que nadie. No porque tengamos que ser Supermaricas. Sino porque la homofobia, como forma sistémica de opresión, forma un entramado muy tupido con el resto de formas de opresión, está imbricado con ellas, articulado con ellas de tal modo que, si tiras de un extremo, el nudo se aprieta por el otro, y si aflojas un cabo, tensas otro. Si una mujer es maltratada, ello repercute en la homofobia de la sociedad. Si una marica es apedreada, ello repercute en el racismo de la sociedad. Si un obrero es explotado por su patrón, ello repercute en la misoginia de la sociedad. Si un negro es agredido por unos nazis, ello repercute en la transfobia de la sociedad. Si un niño es bautizado, ello repercute en la lesbofobia de la sociedad.

                                                              (Paco Vidarte, en Ética Marica, Egales, Madrid 2007)

"La vida de Paco Vidarte se caracterizó por una crítica constante de los sistemas imperantes de dominación cultural, sexual y política, así como de la homofobia y el racismo, por una enorme honestidad intelectual, un extraordinario sentido del humor, y sobre todo por una gran generosidad hacia sus alumnos/as y sus amigos/as" (Javier Sáez).

(Fuentes: El País, Wikipedia, Berkana)

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